Maracaibo en dos ruedas

El llamado a regulaciones que permitan la circulación segura, para quienes se movilizan en bicicleta, bien como deporte o para desplazarse, se remonta a una fecha mucho más atrás de aquella trágica que marcó el fin de la vida de Fiorella Giurdanella, pero el día de su sensible pérdida, acaecida el 16 de agosto en la Circunvalación 3 por arrollamiento, es sin duda el punto decisivo y la fuerza imparable hacia la concreción de ese marco legal que ampare a usuarias y usuarios ciclistas.

El movimiento ciclista de la ciudad, integrado por numerosas organizaciones, grupos ambientalistas, deportistas y practicantes del ciclismo entregaron a la Alcaldía, durante el evento denominado La Rodada recorrido en homenaje a la joven Fiorella realizada el 23 de agosto, y que contó con el apoyo y la bioseguridad de la municipalidad de Maracaibo- un documento de propuestas y planteamientos sobre políticas públicas que normen el transporte vial, en aras de una respetuosa convivencia, sobre todo entre conductores de vehículos a motor y conductores del manubrio limpio.

La directora general de Desarrollo Social de la Alcaldía de Maracaibo, Selene Estrach, en una expresión de solidaridad y acompañamiento, participó como ciclista en el evento y fue vocera por el gobierno municipal para recibir el documento. En el acto señaló que “está comprometida a establecer, junto con todos los movimientos, organizaciones y grupos de ciclistas, normativas y leyes que promuevan el uso de la bicicleta y amparen a sus usuarios, con garantías y espacios seguros para disfrutar de la ciudad”.

Estrach resaltó que la ordenanza municipal sobre convivencia ciudadana ya estaba en etapa de discusión y que se incorporarían los aportes de la ciudadanía maracaibera. En efecto, se aprobó en primera discusión la Ordenanza de Convivencia Ciudadana y Derecho a la Ciudad del Municipio Maracaibo y, desde principios de septiembre, la primera en ser convocada para su conocimiento y discusión fue la comunidad ciclista, con cuyos voceros se hicieron mesas de trabajo junto con Heidi Molero, presidenta del Instituto Municipal de Deporte y Recreación (Imdeprec) y asignada para recibir las recomendaciones de todos los sectores sociales, pues dicha ordenanza pasará por una consulta pública en la que el Concejo Municipal y la municipalidad aspiran contar con la más amplia participación, de las fuerzas sociales que construyen ciudadanía.

Así, el primer sector convocado fue el ciclista, y la palabra dada por la directora de Desarrollo Social de esta municipalidad se cumplió; será el 20 de septiembre, en una segunda Rodada que partirá de Plaza República y culminará en el Jardín Botánico de Maracaibo, cuando Molero recibirá las sugerencias de la comunidad ciclista, sobre este primer marco normativo, que busca la convivencia en los espacios públicos bajo principios de paz, seguridad y respeto.

Con estas acciones se va materializando efectivamente el conjunto de normas, derechos y deberes que rija una sana convivencia urbana, y sea signo claro de la disposición de la municipalidad para garantizar el ejercicio ciudadano pleno. El objetivo principal de la ordenanza es “evitar los comportamientos que atenten contra la paz ciudadana y el derecho a la ciudad”.

Este derecho abarca, entre otros aspectos: igualdad, no discriminación; protección especial de grupos y personas en situación de vulnerabilidad, impulso de la economía solidaria y políticas progresivas, desarrollo urbano equitativo y sustentable, libertad e integridad.

La comunidad ciclista está muy activa y el 6 de septiembre hizo un nuevo pronunciamiento público exigiendo su derecho a la circulación segura y se pronunció por una cultura ciclista corresponsable, la cual gana cada vez más adeptos en vista de las ventajas del uso de la bicicleta.

La bicicleta: un medio y modo de vida

María Laura Alvarado, integrante de Ciclovías Maracaibo, comunidad ciclista de la que también formó parte la joven Giurdanella, se define como una ciclista urbana. Lleva siete años usando la bicicleta como medio de transporte, lo que le resulta sostenible: “Todo comenzó como un juego o una aventura, buscando algo de recreación, para ejercitar el cuerpo y la mente; luego que me permití vivirlo sin miedo, aprendiendo a movilizarme con destreza por mis propios medios y esfuerzos, me sentí muy bien. Decidí entonces asumirlo más allá de una simple aventura, como un medio de vida, ecológico, saludable, fácil, lleno de magia y acción”.

Desde ese momento, la bicicleta es para Alvarado su modo de vida, pues no sólo la lleva y trae del trabajo, sino que forma parte de su hacer cotidiano, se sirve de ella para sus salidas al mercado, para recrearse, para encontrase con sus amigos y amigas, incluso, para viajar más allá de las fronteras zulianas, “porque nuestras ganas de movilizarnos en la carretera no tiene límites de kilómetros”, confiesa esta joven ciclista.

Pedaleando por una cultura ciclista

La experiencia de María Laura prueba que asumir el uso de la bicicleta en la ciudad, como medio de desplazamiento, es sobre todo bajo las difíciles circunstancias sanitarias, económicas y políticas actuales, una alternativa beneficiosa para la salud, para el bolsillo, para el ambiente, para la recreación y para la urbanidad. “Nosotros (los ciclistas) no tenemos el estrés de la gasolina, de la compra de repuestos extremadamente caros; además, la bicicleta es más práctica, ágil de manejar, más saludable, más divertido, sin contaminación alguna. Creo que, en este momento tan difícil que atraviesa el país, hemos sido de mucha ayuda a familiares, empresas de venta, farmacias, negocios de comida y a vecinos que no se pueden mover. Muchos ciclistas trabajan como delivery. A futuro, la bicicleta será una forma de transporte”.

En realidad la bicicleta es un transporte de todos los tiempos, que es juguete en la niñez, libertad en la juventud y un estilo de vida para muchos cuando se llega a adulto, pero el meollo del asunto sigue siendo la vulnerabilidad del ciclista en la calle.

María Laura expone que “los riesgos siempre están, debemos ser cautelosos y prudentes, ya que estamos en un proceso de educar a los conductores, que entiendan que no sólo ellos tienen derecho a circular en las vías. A veces se nos atraviesan en la calle y se tragan las señales de tránsito, mientras vamos pasando, y te dicen descaradamente “¡ve a un parque!”, sin aceptar nuestro derecho a circular; estoy de acuerdo con que las normas deben ser las mismas para nosotros como para los vehículos o motos, ya que también somos un medio de transporte que circula en las vías igual que ellos, por eso hemos desplegado varias campañas para concienciar al respecto, como la que dice: en la bicicleta va una vida, ¡respeta!, 1,5m de distancia”.

Ante la cada vez más creciente comunidad de usuarios y usuarias de bicicleta en Maracaibo, un marco de reglas de convivencia bajo valores democráticos, de paz, respeto y corresponsabilidad se hace imprescindible para todas y todos. De allí la importancia del protagonismo de todas las expresiones sociales en esta ordenanza que las autoridades actuales promueven con convicción.

Hasta la fecha están participando fuerzas defensoras del medio ambiente, de la dignidad, de la libertad y su ejercicio responsable, en fin, defensoras de la vida.

Por desgracia, el nombre de Fiorella está en este artículo, debió aparecer en uno sobre campeonato de boxeo, deporte que practicaba además del ciclismo, o sobre su graduación como bióloga, carrera que estudiaba, pero, aunque esto no sea de ningún modo un consuelo, su nombre y memoria significará siempre un llamado de conciencia para conductores y ciclistas, las autoridades y toda la ciudadanía, y al mismo tiempo un llamado a respetar la vida, por una Maracaibo más humana y verdaderamente en dos ruedas.

Por Venus Ledezma
Oficina de Comunicación e Información
Alcaldía Bolivariana de Maracaibo

Escribir un comentario

Gracias por tomarte el tiempo para hacernos saber tu opinión.