Un parao a los trocheros

Entran subrepticiamente por algún punto de los largos 700 kilómetros de frontera compartida entre el estado Zulia y Colombia y juegan a la ruleta rusa con la salud de toda la población.

Muchos son los que combaten sanitariamente desde el territorio zuliano a los bautizados como trocheros, término que abarca tanto a las personas que ilegalmente llegan al país por caminos ilegales, como a los que explotan a los anteriores tasándole un elevado monto de usura, para pasarlos por atajos llenos de vértigo, y múltiples peligros, amén de abrir a su paso un corredor oscuro de contagios que muy probablemente puede acabar con la vida no solo de los extraños, con quienes, indiferentes y poco compasivamente, estos migrantes se cruzan en su ímpetu por llegar más rápidamente al hogar que tiempo atrás dejaron; sino, incluso, de sus familiares, a gente de sus afectos, de sus amores, y hasta de ellos mismos pues son –exactamente– esa ruleta que no se sabe dónde disparará.

Han sido el “factor fundamental” de la entrada de la pandemia a Venezuela, advierte el presidente de la República Bolivariana, Nicolás Maduro. Por su parte, el alcalde de Maracaibo, Willy Casanova, resalta que “el estado Zulia tiene la frontera más extensa y más difícil de controlar con la hermana república colombiana”.

Es muy importante que toda Venezuela, a una sola voz, nos ayude a denunciar al trochero, para ir a buscarlo, en primer lugar para darle la atención médica, luego para darle un aislamiento digno, y para garantizar la salud de su familia y de su entorno, que es lo que todos queremos y todos necesitamos”, hace saber la primera autoridad municipal.

Seis Pasi en la frontera

En el Zulia, el torniquete de cuarentena radical aplicado para frenar el coronavirus se aprieta cada vez más y ello rinde sus efectos, en cuanto a la entrada de ilegales. Eso lo sabe muy bien Olga Hoyos, médica coordinadora del Área de Salud Integral Comunitaria (Asic) que está instalada en Sinamaica, en la frontera viva, donde funciona el Puesto Atención Social Integral (Pasi), en el que se reciben a los connacionales que regresan a nuestro país desde Colombia.

En La Guajira funcionan seis Pasi, informa la especialista, quien sostiene que “para nosotros ese cerco ha sido muy efectivo”. Las cuentas lo reflejan: “Recibíamos 40 o 90 a la semana, pero ahora prácticamente semanal estamos dando ingreso a 500 personas”, y destaca que ahora las personas que retornan optan –mayormente– por ingresar al país por la alcabala venezolana de Paraguachón (La Raya) y cada vez menos lo hacen por las trochas; incluso –precisa– hay 4.000 personas pendientes de entrada por este paso legal.

“Como ya ellos se están dando cuenta que estamos en la disposición de llevarlos a sus casas, y que pasan por todo este proceso de despistaje, prefieren llegar por los puntos de controles. Se venían en motos, por trochas, al principio habían sido golpeados, robados, hasta mujeres violadas (hubo) en los primeros dos meses, y llegaban al Pasi relatando esas experiencias”, cuenta Hoyos. “Ellos saben que acá están resguardados y que no les va a pasar nada, que aquí se les va a garantizar la alimentación, la parte de salud, y también que los lleven directo a donde ellos viven en sus estados”, añade.

Denuncias vía telefónica

En el Puesto de Comando de Maracaibo (PCM) de la Alcaldía de Maracaibo las cuentas también están en sintonía con esa disminución de trocheros a partir del cierre radical de fronteras (la internacional con Colombia y también las internas, entre Mara y Maracaibo y entre los otros municipios zulianos).

La subdirectora de Protección Civil Maracaibo y del PCM, Madly Mata, compara que meses atrás las denuncias (vía telefónica) por trocheros pasaban de 20 al día, y ahora la cifra no llega a 10 por semana. Por este Puesto también se puede denunciar a personas que estén explotando el paso de connacionales por las trochas (al igual que realizar reportes de ciudadanos con síntomas compatibles con el COVID-19).

El presidente Nicolás Maduro anunció el correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., para reportar estos casos, de manera confidencial.

Las alertas comunitarias

En Maracaibo se ha conformado toda una red de alertas comunitarias gracias a la participación de las diferentes instancias de organización popular como las UBCH, consejos comunales, los jefes de calle, los milicianos, Somos Venezuela. Sus reportes son entregados a los CDI, donde se activan las brigadas de salud para chequear in situ los avisos sobre personas que llegaron a la ciudad, posiblemente saltándose los controles en los Pasi y sin cumplir la cuarentena.

“Aquí uno sabe quién entra, quién viene, y estamos pendientes; si vemos gente que haya tenido tiempo que se fue al exterior, fuera del estado o fuera de la comunidad la reportamos al CDI. A los muchachos les decimos: ´cuando vean caras que tenemos rato que no vemos, y de pronto aparecen, avisen, para reportar´. Aquí todos estamos pendientes, porque somos los que sufrimos”, explica Eduvigis Loaiza, defensora de la salud del comité parroquial de Rafael Urdaneta, una barriada del oeste de Maracaibo –San Isidro– con largo y eficiente historial de organización comunitaria.

Desde Cristo de Aranza –la parroquia que más registra casos confirmados de COVID-19 en pruebas PCR y vecina al foco de contagio de Las Pulgas– Henri Reverón, miembro de una patrulla de UBCH y del Consejo Comunal de Haticos II, cuenta que allí los reportes de estas entradas van en ascenso en vista de que “allá (Colombia) los medicamentos y las pruebas son costosas, en dólares, y que acá, como son gratuitas, la gente está optando por venirse. También dice que la barrera de contención del COVID acá ha sido más eficaz y por ello “la gente se siente más segura, y se está viniendo”.

Cristo de Aranza: de a 2 diarios

La directora de la Asic de Corito, Marlyn Ballestero, con cobertura de un extenso territorio de 31 comunidades de la parroquia Cristo de Aranza (atendidos por 18 consultorios populares y un CDI) registra todos los días reportes de este tipo por parte de los vecinos. Un promedio de dos casos diarios atiende esta instancia de salud a través de la cual se cubre la mitad de la parroquia.

“Para que el paciente no se vea acorralado y no sepa que vamos directo hacia él”, aplican la estrategia de una pesquisa general en toda la manzana del sospechoso, estrategia que les resulta más efectiva para evitar el rechazo de la revisión médica por parte de los posibles trocheros.

Esta misma mañana –ejemplifica la galena– la comunidad advirtió de una muchacha que habría pasado la frontera en bicicleta y allí se dirigió con la Brigada Che Guevara –de Cuba– que recién les llegó a la comunidad. En Maracaibo se despliegan un total de 270 médicos y médicas de este contingente, grupo integrado, además por doctores venezolanos y especialistas militares venidos desde Caracas, todo como refuerzo a las labores de pesquizaje. Ya se cuentan con más de mil facultativos comprometidos en esta búsqueda.

En el sistema Barrio Adentro Zulia se integran 2.000 trabajadores para atender esta emergencia sanitaria, esfuerzo de detección al cual ahora se sumará la recién conformada Brigada de Voluntarios, que organiza la municipalidad.

En Bustamante salen 15 diarios

“Ellos son los mejores comunicadores, ellos se apersonan hasta la Asic e informan con dirección exacta y todo, para nosotros poder darle el abordaje a esos trocheros que están entrando y nos están trayendo el COVID para acá”, valora Maithe García, directora en La Chamarreta, parroquia Francisco Eugenio Bustamante, una de las seis entidades municipales con mayor incidencia del virus.

El margen de reportes diarios varía de 10 a 15 casos por día, lo cual expresa una baja con respecto a lo que vivían cuando la frontera no se había cerrado de manera radical, pues “antes no descansábamos, haciéndole el seguimiento a esa gente que entraba”, compara. Para los casos negativos, designan a los consejos comunales y líderes de calle que estén pendientes que los recién llegados cumplan una cuarentena –en su casa– de 14 días.

Batidas en Cacique Mara

Genis Yepes, directora de la Asic Amparo, explica que gracias a una comunicación directa con la representante de Somos Venezuela en el área, están controlando muy de cerca a quiénes llegan a la comunidad. Dice que este trabajo en este momento es reforzado con pesquisas y un amplio despliegue médico conjunto –a diario– con la Alcaldía de Maracaibo (de 80 personas).

Un total de 146 pruebas rápidas han resultado positivas en esta comunidad conformada por 16 sectores, donde ya comenzaron a tomar sus propias PCR. Con estas batidas a diario, ya casi se ha completado el chequeo de toda la parroquia.

Manuel Dagnino en baja

Esta parroquia aparece en el cuadro de las seis con mayor volumen de casos COVID, pero la presencia de trocheros es muy baja, según la directora de la Asic El Pinar, Oneida Atencio. Los casos de viajeros ilegales sumaban unos 10 al mes antes de la cuarentena radical y ahora la estadística descendió a 1 o 2, cuando más, información que reciben a través del mecanismo de alertas comunitarias. Ellos se mantienen atentos en los 15 consultorios médicos populares, el CDI y la Sala de Rehabilitación Integral de la comunidad.

Un mes a pie

La directora Municipal del Sistema de Misiones y Grandes Misiones, y el Movimiento Somos Venezuela en Maracaibo, Misleidy Mengual, asevera que es mucha la diferencia que hay con la frontera y el estado Zulia declarados en cuarentena radical, ya que de los 5 o 10 reportes diarios por cada parroquia que ellos recibían y canalizaban, ahora el volumen aproximado es uno al mes por parroquia.

La gente ha decidido cruzar la frontera a pie, sin utilizar el transporte público, por el temor de contagiarse, porque en Colombia se hizo adrede que el transporte público que había en la frontera estaba contaminado. Entonces, lo que hemos recibido, estos dos últimos meses, han sido personas que tienen entre 20 y 25 días a pie. Te cuentan toda la anécdota que pasaron para poder llegar a la frontera, y una vez que son atendidos por nosotros con toda la calidad que hemos podido brindar: transporte, alimentación, hospedaje, con todo ese protocolo, la gente se ha sentido atendida”, concluye la voluntaria.

Por Lisbeth Rosillón
Oficina de Comunicación e Información
Alcaldía Bolivariana de Maracaibo

 

 

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