La educación está en la casa

Cada Familia una Escuela es un programa pedagógico a distancia creado por el Ministerio del Poder Popular para la Educación, para garantizar la continuación de la enseñanza inicial, primaria, media y universitaria al pueblo venezolano, durante la cuarentena decretada por el ejecutivo a mediados de marzo. 

Se abre como espacio virtual de encuentro entre maestros y estudiantes utilizando medios como la televisión y la radio, y usando redes sociales oficiales y de organismos adscritos. 

La Dirección de Educación y Asuntos Universitarios de la Alcaldía de Maracaibo es una de las plataformas digitales dispuestas (@DireccionEducacion) para apoyar el plan pedagógico Cada Familia una Escuela, con estrategias didácticas donde la población estudiantil accede a diversos espacios de aprendizaje, diseñados de acuerdo con las orientaciones del plan. 

De igual modo, el Instituto Municipal de la Juventud y Estudiantes creó el grupo Entre panas se aprende, para WhatsApp y Telegram , por medio de los cuales los jóvenes de educación media obtienen orientaciones de docentes, dentro de la dinámica pedagógica que contempla el programa a distancia.

La página web para la consulta y actualización de los contenidos pedagógicos del plan, dispuesto por el ente rector, es cadafamiliaunaescuela.me.gob.ve

La casa como taller de creación

Más allá del crítico contexto de emergencia sanitaria, la inédita experiencia pedagógica ha producido vivencias muy valiosas y reflexiones sobre la educación y la familia, dos aspectos fundamentales para el crecimiento del ser humano. El programa revaloriza el papel de la familia, de la casa como espacio vital de aprendizaje, donde se crea y se produce conocimiento, donde se refuerzan lazos, acercamientos entre los miembros del hogar, la escuela y la comunidad.


Para la socialización de estas experiencias se organizaron dos congresos pedagógicos. El primero local y el segundo a escala nacional; este último en modalidad de video-conferencia, con la intención de hacer balance, recoger los aportes y relanzar el programa para el próximo año, como componente del sistema educativo bolivariano en Venezuela.

Sin duda, nada más elocuente que la vivencia propia, el relato contado por maestros, maestras, estudiantes, padres, representantes, comunidades.

Por una circunstancia más bien adversa, empieza, entonces, una incipiente manera de aprendizaje que va concibiéndose desde la casa. El distanciamiento social y el confinamiento provocan un acercamiento a una pedagogía robinsoniana, es decir, más estrecha, más íntima, en familia, sobre todo en los niveles de primaria y secundaria. Padres y representantes asumen su rol de “solidaridad y participación activa en el proceso educativo”, como leemos en el proyecto del plan pedagógico.

 

Maestras heroínas

Maestras heroínasCarmen Ochoa, docente de la Escuela Doña Menca de Leoni, de la parroquia Coquivacoa, responsable del 5to grado „B‟, mantiene contacto vía WhatsApp con buena parte de las madres de sus estudiantes (la presencia materna es una figura fundamental), pero también le toca visitar casa a casa a sus otros alumnos, cuyos padres no cuentan con teléfono inteligente. Por fortuna, todos viven en comunidades relativamente cercanas a la institución escolar, así como ella.

“Nos guiamos, a través de la dirección del plantel, por el programa nacional Cada Familia una Escuela. La dirección nos envía las actividades por medio del grupo de WhatsApp y nosotros las adaptamos al programa de grado haciéndolas sencillas y entendibles”. Esto nos va contando la docente, mientras piensa en su rutina de visitas y las dificultades que se le presentan: “Tenemos que visitar a los alumnos en su casa, porque no todos los padres tienen teléfono inteligente, y todos los docentes tampoco”.

Maestras heroínasTanto la visita en casa como los encuentros en la escuela, para la entrega de portafolios, se realiza cumpliendo con el protocolo de prevención y protección recomendado por las autoridades de la salud. Los propios niños y niñas cuidan a sus familiares y vecinos por medio del conocimiento que, a través de las tareas orientadas por el programa Cada Familia una Escuela, han adquirido sobre el COVID-19.

“Ha sido efectivo el programa con respecto al COVID-19, porque he visto muy de cerca que el niño está documentado con respecto al virus. Cuando les he revisado las actividades, les pregunto sobre lo que hace en casa y las recomendaciones que hay que seguir y veo que manejan la información. Ellos mismos son garantes de que esas recomendaciones se cumplan en casa, ponen el cartel en un lugar visible dentro del hogar para que todos se puedan guiar”, dice la maestra.


Conocimiento y amor que se expande

“Estamos conscientes de que esta modalidad, que indudablemente no esperábamos, es una medida que hay que tomar porque es, hasta ahora, la única solución posible. Pero la experiencia que de ella estamos sacando tiene su lado bueno, muchas me dicen que ahora conocen más del estado Zulia, cuáles son sus símbolos, cuáles son los símbolos de nuestro país, tanto los naturales como los patrios, cuántos estados lo conforman; dicen que han adquirido de verdad mucho conocimiento porque ayudan en profundidad con las investigaciones de sus hijos”, resume la docente Ochoa.

Ana Barroso, maestra del 4to grado „B‟ de Doña Menca de Leoni, deja también constancia de que el amor y la unidad familiar, se renueva y crece:

“Yo visito a los estudiantes, casa a casa, porque no cuento con la herramienta del teléfono inteligente, pero con el apoyo de la maestra Carmen, pude hacer un grupo WhatsApp y mantener el contacto del resto de los representantes, para no perder la orientación pedagógica que debo darle a los niños y ponerme de acuerdo con sus representantes para visitarlos y entusiasmarlos a que ayuden a sus hijos, porque sin ellos los niños no pueden avanzar”. 

Barroso refiere que la revisión de los boletines se hace en el cuaderno del docente y se cita a los padres en la escuela dos veces a la semana, de apoco, para que no se aglomeren, como parte de las medidas preventivas. 

“Todas estas recomendaciones se las recordamos a los representantes, a través de mensajes de textos o WhtasApp y cuando van a sus citas en la escuela”.

La maestra resalta que la parte que más le gusta de esta experiencia, es la comunicación que tienen ahora los padres con sus niños, porque interactúan más en sus juegos, en sus sentimientos; el niño encuentra ahora más apoyo dentro del hogar. “Felicito a los padres, incluso a los tíos, abuelos, hermanos. Yo voy a sus casas y hablo directamente con los representantes. Evalúo en su casa, con la ayuda de sus padres, les damos estrategias a través del juego: ajedrez, damas; juegos involucrando a la familia. Educación y juego dentro del hogar, para que la niña o el niño no se sienta frustrado”.

La pedagoga Carmen Ochoa conoce su comunidad y las cercanas a la escuela, a la que asiste dos veces por semana para recibir los portafolios y demás lineamientos de la dirección del plantel. Le preocupa la ausencia de algunos de sus estudiantes y de sus familiares, insiste en sus casas, por teléfono, por terceras personas, porque aunque tiene participación de la mayoría, para ella, un estudiante que no esté, es motivo de una constante búsqueda de estrategias para su integración.

“Trato de comprender los diversos problemas que me plantean algunas madres, que si tienen más de un hijo, que son muchas tareas, que deben trabajar, en fin, me pongo en su situación y bueno, puedo entenderlo. Pero muchos me dicen que es que no saben cómo hacer un portafolio, les digo que eso no es problema, que usen una carpeta o los cuadernos que sé que tienen, porque el programa nacional acaba de entregar cuadernos, y los niños los tienen enteros, porque apenas cursaron un lapso, entonces les digo que los utilicen como portafolio, pero lamentablemente algunos han hecho caso omiso”.

Las maestras no creen que estén haciendo algo extraordinario cuando cumplen con este plan pedagógico. “Tratamos de cumplir la labor valiéndonos de todos los medios posibles. Tenemos que estar preparados para cualquier eventualidad que se presente. Y aún con todo esto, los estudios no se pararon, los estudios siguieron. A distancia, a través del Internet, pero siguieron”, añade Carmen Ochoa.

La tríada Escuela-Familia-Comunidad continuará el año próximo, así lo ha anunciado el ejecutivo junto con el Ministerio del Poder Popular para laEducación. Con el venidero año escolar, a partir del 16 de septiembre del 2020, se reabre una nueva etapa del programa, que vendrá con más fortalezas en aspectos fundamentales como las telecomunicaciones, para seguir cumpliendo el deber que tiene el Estado de garantizar el derecho a la educación a todas y todos, como se cumplió en el año escolar que ya cerró y que produjo más de un millón de graduandos y 70 mil 944 profesionales de la educación superior. 

“Yo creo que la mayoría hemos luchado para que los niños, niñas y jóvenes no se estanquen y que sigan sus estudios”, señala Carmen Ochoa. Es justo la fuerza que contienen esas palabras lo que, en este trance, de incertidumbre sobre el futuro y amenaza a la especie humana, la que hacen de ella y de Ana dos de tantos maestros y maestras heroínas del país, heroínas que con su empuje de mujeres trabajadoras, solidarias y comprometidas, de amor por su labor y por los niños, apuestan al otro lado de la moneda, la esperanza.


Por Venus Azuaje
Oficina de Comunicación e Información
Alcaldía Bolivariana de Maracaibo