Vos sois la mejor vacuna contra el COVID-19

El coronavirus está circulando por todo el municipio Maracaibo, casi al mismo ritmo con el que las personas salen sin tapabocas, celebran fiestas, juegan y se reúnen en las calles, como si se tratara de un desafío al mortal virus.

A diario, nuevos casos de COVID-19 en la ciudad aumentan la estadística nacional. Un total de 807 contagiados, pacientes con síntomas moderados internados en el Hospital Universitario y otros aislados en espera de confirmación, parecen no ser tomados en cuenta por decenas de maracaiberos que transitan por la ciudad, como si nada estuviera pasando.

Ante esta conducta, la licenciada en Administración de Desastres, Luisa Araujo, advierte que puede presentarse en Maracaibo un escenario duro y complejo, por el descontrol de la situación: enfermos por todas partes y el colapso del sistema de salud. Además, por nuestros hábitos alimenticios, tenemos una alta población diabética e hipertensa, especialmente susceptible a los efectos de la enfermedad.

Cita como ejemplo a países como Estados Unidos y España, donde los cuerpos médicos demostraron, al inicio de la pandemia, que el virus sería difícil de abordar si demasiada gente llegaba con complicaciones al mismo tiempo, a los centros de salud.

Tanto la Alcaldía Bolivariana de Maracaibo, la Gobernación del Zulia y el Gobierno nacional han hecho esfuerzos para proteger al país de la pandemia. Toca ahora, con el repunte de casos, generado por el foco del mercado Las Pulgas, que cada ciudadano tome conciencia y se vacune acatando las medidas de prevención.

¿Ver para cuidarme?

La antropóloga Zaidy Fernández explica que, aunque resulte increíble, existe un grupo significativo de personas que salen a las calles porque no creen que aquí haya llegado el coronavirus.

Hay quienes atribuyen la cuarentena a razones políticas y que se debe a una estrategia para ocultar la falta de gasolina.

Mientras, existen grupos de personas que, cuando se les argumenta sobre la alarma mundial por la pandemia responden, “¿a quién conoces que tenga coronavirus?”. Esto significa que van a seguir moviéndose hasta que vean a una persona conocida contagiada y complicada de salud.

Por ello, Fernández estima importante profundizar las campañas de información, exponiendo algunos casos concretos de COVID-19 con nombre y apellido (con permiso de sus familiares), dado que tenemos una tendencia cultural de “ver para creer”, sobre todo con los niveles de polarización política que existen.

En esto coincide el sociólogo Ronald Bracho, al expresar que es necesario intensificar toda la información veraz que se tenga sobre la pandemia, informar a la gente, y a veces tocar la realidad, mostrarle y recordarle los casos locales “¡a tu amigo le pasó esto, a tu vecino le pasó aquello!”, explicando que, si se les sigue compartiendo videos de lo que pasa en otros países, la gente no tendrá la noción de cercanía del fenómeno.

Causas del excesivo relajo

Mientras las autoridades buscan limitar al máximo la circulación por el municipio, se impone en la ciudad un comportamiento que el alcalde bolivariano de Maracaibo, Willy Casanova, ha catalogado como un relajamiento grosero, que incluso ha llevado a la retención de personas, especialmente en las parroquias Cacique Mara y Cristo de Aranza, donde se registran la mayor cantidad de casos.

Según Ronald Bracho, este comportamiento relajado del maracaibero frente al virus, se debe a múltiples factores. Uno es la excesiva información errónea en las redes sociales, donde se popularizó la idea de que en la ciudad era imposible que se propagara el coronavirus por el calor, el sol y otros elementos.

Eso ocasionó que la gente tomara a la ligera la posibilidad de propagación del virus, y por tanto no consideró necesario el uso de tapabocas, los guantes y los líquidos correspondientes para lavarse las manos, entre otras medidas.

Otra causa es el comportamiento individual que se ha asumido. "Cuando en mi entorno familiar y cercano no estoy siendo atacado por el virus, entonces niego la existencia del mismo… si está pasando en otra ciudad, estado o en otro país, lo considero lejano a mí, nunca sufriré de esa situación porque no es conmigo, pues hasta que sienta el impacto en mi seno familiar no se disparan las alarmas", explica Bracho.

También resalta el hecho de que somos una ciudad comunitaria, donde existen muchas barriadas, y siempre hay gente en las esquinas jugando dominó, jóvenes jugando con pelotas… hay un sentido comunitario que hace complejo que de la noche a la mañana la gente se encierre en su casa, cuando todo se hace en comunidad.

A estas causas, la antropóloga Zaidy Fernández añade que en Maracaibo un porcentaje significativo de personas vive de la economía informal, y lamentablemente sigue y seguirá moviéndose mientras la salud se lo permita.

El virus se volvió comunitario

El 20 de mayo marcó un antes y un después en la cuarentena en Maracaibo, con el registro de los primeros 10 casos en el mercado Las Pulgas. Desde ese momento el foco comenzó a extenderse por todo el municipio que hoy presenta casos positivos en sus 18 parroquias.

Ante este escenario, Luisa Araujo, quien dirige el Instituto Municipal de la Mujer e Igualdad de Género, considera necesario y urgente respetar las directrices que se están dando, nacional, regional y desde el municipio. Entender que el virus se volvió comunitario, que está en el territorio y no se contagia sólo por el contacto con personas que vienen de otros países, por lo que tenemos que tomar más conciencia.

Para Araujo, la vacuna somos nosotros mismos y nosotras mismas: quedarnos en nuestras casas, tomar las medidas de protección para salir a la calle, bañarnos y desinfectar todo lo que traemos al llegar a casa, mantener el distanciamiento en la calle, evitar asistir a sitios concurridos y actividades de aglomeración de personas.

Bracho propone que el líder de calle debe ir casa a casa: “Mirá, tené cuidado, pilas con los mecanismos de prevención…”, en un esfuerzo por informar que la pandemia es una amenaza real y cercana a la conciencia comunitaria.

Afortunadamente la batalla no está perdida, porque en Maracaibo también habitan familias que, al cumplir con todas las medidas de prevención con disciplina y responsabilidad, buscan demostrar a todos que esta es la única vacuna para impedir que el virus haga estragos en la ciudad.

Por María Arellano
Oficina de Comunicación e Información