Maracaibo, un refugio de dignidad

"Mijo... mijo, despertate... vamos levantate, bañate y vestite, que hoy volvemos a Maracaibo". Con estas palabras Veruska Sosa llenó de esperanza a su hijo Fernando Hortas, de 14 años de edad, pues en ellas se vislumbraba el camino de regreso a Venezuela desde Colombia.

Al igual que Veruska y su hijo, miles de venezolanos han emprendido el viaje de retorno a casa, con los bolsillos vacíos y atemorizados por las carencias en atención, protección y abrigo que les ha tocado vivir en otros países, ante la pandemia por el coronavirus COVID-19.

Veruska migró a Colombia, país donde vivió por ocho meses vendiendo, sin descanso, galletas en la calle para poder sobrevivir y llevar el sustendo diario a su hogar. De cola en cola, para ahorrar unos centavos y poder pagar la renta y los costosos servicios públicos, viajaba de Cúcuta a Barranquilla, luego se enrumbó a Cartagena y de ahí continuó su camino hasta Bogotá, buscando una plaza donde asentarse para vender su producto.

Mientras tanto, el miedo ante la incertidumbre por el coronavirus, se expandía a lo largo y ancho del vecino país.

"La cosa se puso difícil, ya nadie quería comprar... no querían agarrar y consumir las galletas y decidí regresar a mi país, pues en Bogotá empezaban a sacar a los venezolanos de sus arriendos".

Mientras Veruska llegaba al poblado de Tibú, al Norte de Santander y caminaba poco más de seis horas con su hijo y ochos acompañantes para llegar a Casigua El Cubo; Willy Casanova, el alcalde bolivariano de Maracaibo, junto a su equipo ya había preparado las condiciones para albergar y atender a los connacionales que regresaban a la capital zuliana.


Fotografía: El alcalde Casanova y Lismar Rojas, directora del Samas

La Alcaldía Bolivariana de Maracaibo dispuso un hotel ubicado en la avenida Sabaneta, para albergar y aislar a los connacionales, que en su mayoría regresan a la tierra del sol amada desde Colombia.

Migrantes y el desarrollo sostenible

El constante tránsito y movilidad a través de una frontera internacional o dentro de un país, forma parte de la humanidad y de su historia, más allá de las variantes que puedan promover dichas migraciones.

En 2019, el número de personas radicadas en un país distinto de aquel donde nacieron, alcanzó la cifra de 272 millones, de los cuales un 3,5 por ciento corresponde a migrantes internacionales, así lo refiere el portal de las Naciones Unidas.

11 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) contienen metas e indicadores que son pertinentes para el desplazamiento humano y además reconocen la contribución de la migración.

En este sentido, Venezuela a través de sus distintas instancias gubernamentales, busca facilitar la migración y la movilidad ordenada, segura, regular y responsable de las personas, incluso mediante la aplicación de políticas migratorias planificadas y bien gestionadas, antes, durante y después de la pandemia por coronavirus, tal y como lo indican las Naciones Unidas en la Agenda 2030.

La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, el jueves 7 de mayo, enfatizó que la crisis sanitaria ocasionada por la pandemia del COVID-19, además del maltrato y la xenofobia que viven los venezolanos en Brasil y Colombia, han sido las variantes para el regreso de 29.193 connacionales por los estados fronterizos con estos países.

Los métodos y medidas adoptados en los estado Zulia, Táchira, Apure y Bolívar han permitido el retorno seguro de estos repatriados venezolanos.

Refugio digno

Todas las medidas ejecutadas en la capital zuliana, desde que comenzó la pandemia por el COVID-19, han sido planificadas para que la atención a los repatriados se produzca en un espacio digno en la ciudad.

La directora del Servicio Autónomo Sistema Municipal de Salud Maracaibo (Samas), Lismar Rojas, aseguró que en el espacio un equipo multidisciplinario del ayuntamiento conformado por médicos, funcionarios de Protección Civil, personal de la Dirección de Turismo y de Polimaracaibo, entre otros, cubren todas las necesidades y brinda atención a estos ciudadanos durante el tiempo que están en el refugio temporal, para luego ser llevados a sus casas en dos unidades que dispuso Bus Maracaibo.

Hasta el momento no se han presentado en el refugio personas infectadas o con sintomatología del nuevo coronavirus.

A los pacientes con enfermedades crónicas se les da el tratamiento y son examinados constantemente por los médicos que están en el lugar.

Las habitaciones del refugio están separadas y cuentan con todas las comodidades necesarias, además a la hora de la comida los repatriados son atendidos según el grupo al que pertenecen.

Los connacionales están en el refugio temporal por un máximo de 10 días y al salir se les da un certificado, el cual indica que estuvieron en un aislamiento preventivo y que pasaron tres pruebas del COVID-19, además se les entregan productos alimenticios y son llevados hasta la puerta de sus casas, donde continúan el aislamiento domiciliario.

La información de cada repatriado atendido es entregada al Área de Salud Integral Comunitaria (ASIC) de su parroquia, para que estos sigan con la atención en materia médica y preventiva.

El refugio maracaibero desde el 23 de abril de 2020, ha albergado a 320 personas que llegaron desde Colombia y otros países, de los cuales 229 ya están en sus casas con sus familiares. En este espacio destinado para la atención de los repatriados actualmente hay 98 personas en aislamiento preventivo.

El lugar cuenta con una capacidad para atender a 170 personas, un total de 130 camas con sus colchones, 153 almohadas, un tanque de almacenamiento de agua potable de 100.000 litros, además de planta eléctrica, material de limpieza y desinfección, insumos de higiene personal para los albergados, atención médica las 24 horas y una ambulancia.

Las cifras de personas atendidas en el refugio cambia diariamente, esto debido al número de connacionales que siguen retornando a la capital zuliana a través del Plan Vuelta a la Patria, lo que indica que este espacio seguirá funcionando y se estudia la posibilidad de abrir otros, pues se tiene prevista la llegada de más connacionales.

A sus casas

Veruska Sosa y su hijo Fernando Hortas, siguen aislados y en cuarentena preventiva al igual que otros connacionales, pero ahora en su patria y con una atención social, médica y humana, de la cual carece Colombia.

Ambos recuerdan las travesías que pasaron en el vecino país y las dificultades que tuvieron que sortear para sentir el calor de Maracaibo. Hoy agradecen el buen trato que les brinda el gobierno municipal en este refugio de dignidad.

Luis Parra
Oficina de Comunicación e Información
Alcaldía Bolivariana de Maracaibo