28 de febrero de 1854 - Muere Simón Rodríguez

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El 28 de febrero muere en Amotape, Perú, en condiciones precarias Simón Rodríguez. Bolivariano hasta el tuétano, filósofo indómito, maestro de luz inquebrantable, sufrió la persecución, el destierro y la errancia. Tras la disolución de la unión americana, el asesinato de Sucre y la muerte de Bolívar, a quien defendió contra la ignorancia que se impuso, continúa pensando y practicando con tenaz obsesión la educación liberadora, fundando fábricas y escuelas, recorriendo pueblo a pueblo, a veces admirado y las más de las veces incomprendido, la América profunda. En 1834 viaja a Chile, dirige una escuela y publica su libro «Luces y virtudes sociales». Saber y trabajo guían su práctica: "Esto es, velas de sebo, paciencia, jabón, resignación, cola fuerte, amor al trabajo". En Perú visita a Manuela Sáenz, próxima a morir. En Ecuador, da clases en Latacunga, en el colegio San Vicente. En Guayaquil un incendio destruye parte de su obra. En 1853, vuelve a Perú, en compañía de su hijo, y será en el pueblo de Amotape donde morirá por complicaciones derivadas de la pobreza y la intemperie. Setenta años después de su muerte sus restos fueron trasladados al Panteón de los Próceres en Lima y a un siglo de su nacimiento, fueron llevados a Caracas de donde salió en 1797 para no volver en vida. Hoy reposan en el Panteón Nacional desde el 28 de febrero de 1954.