La Curva vive un cambio

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La mitad de los habitantes de Maracaibo se concentra al oeste de la ciudad. La urbe capital da cobijo a 2.500.000 habitantes y en el cinturón de ese punto cardinal viven, respiran, sueñan, luchan y trabajan más de 1.200.000 ciudadanos y ciudadanas.

Paradójicamente, es el punto cardinal de la ciudad que menos había sido atendido por los gobiernos locales que hasta comienzos de diciembre de 2017 no estuvieron a la altura de la responsabilidad que les fue conferida. Por eso, la gestión de Willy Casanova ha declarado como meta prioritaria acompañar y dar respuesta, desde la justicia, la equidad y los derechos, a todos los habitantes de tan populoso corredor demográfico.

Maracaibo se transforma en una ciudad multicéntrica

Del poniente es la Curva de Molina, su puerta principal, punto geoestratégico que ha pasado de ser visto y tratado en el pasado reciente como una periferia, a un epicentro económico, social, político y cultural de la urbe maracaibera.

La Curva es un punto cardinal en transformación continua

Para los cabildos anteriores, Maracaibo concluía en la intersección donde se alojó el centro comercial Galerías, y por eso sus planes de administración y gobierno ignoraron todo lo que ocurría de allí en adelante. Por el contrario, para el alcalde bolivariano Willy Casanova transformar a la Curva de Molina“es como un proyecto personal”, de mucha convicción. El es la primera autoridad de la ciudad que proviene de la zona oeste, con ella se encuentra consustanciado y la conoce de manera directa, de primera mano.

“En la Curva tiene lugar una parte importante de la vida de los maracaiberos. En la mía, particularmente, hay impactos positivos de la Curva. Atravesé, en muchas oportunidades, la Curva de Molina; hasta de noche, llegando de la Universidad del Zulia me tocaba atravesarla para buscar el carrito de Torito Fernández, hacia El Marite, donde yo vivía, entonces para mí era un punto de honor comenzar la transformación del oeste en la Curva de Molina, y así lo hemos hecho. Y no puede ser una transformación cualquiera, tiene que ser una transformación total, absoluta, que cambie de un extremo al otro las realidades y eso es lo que está ocurriendo”.

La Curva, epicentro del oeste

Una nueva ciudadanía

Al cambio físico, de infraestructura, de la Curva, se le suma un plan para la transformación cultural que logre que sus habitantes se integren –con sentimiento de pertenencia y concierto de ciudadanía– a la norma de que todo lo que se allí se levante será aprovechado, disfrutado y cuidado.

El presidente de la Cámara Municipal de Maracaibo, José Sierra, señala que en esta instancia legislativa se prepara la Ordenanza para la Zona Especial de Desarrollo Económico, Productivo, Integral, Cultural de la Curva de Molina, para la cual se han incorporado todas las instituciones que tienen que ver con la vida municipal: transporte, mercados públicos, Sedemat (Servicio Desconcentrado Municipal de Administración Tributaria), los servicios públicos y seguridad, entre otros.

Desde el 1 de enero de 2020 la Alcaldía trabaja por la transformación de la CurvaSierra, quien resultó electo concejal por el oeste, y habita en este punto cardinal, recalca que antes de la intervención del alcalde Casanova, “la Curva de Molina era un territorio desordenado, totalmente oscuro, y cuando digo eso es porque lo que allí se hacía tendía a la oscuridad, a la falta de derechos sociales, a la ausencia de derechos ciudadanos. La Curva dio un giro de 180 grados. Las relaciones sociales y humanas que allí se palpitan ahora son distintas a la que estaban hasta diciembre de 2019. La sensación de seguridad que hay allí para poder hacer vida en común, para poder socializar y relacionarse, es de una transformación extraordinaria. Desde la Curva de Molina se está creando una nueva ciudadanía”.

Las familias del oeste estrenan espacios para la convivencia

El Presidente de la Cámara Municipal añade que “recientemente, a final de diciembre, se aprobó la Ordenanza de Convivencia Ciudadana y Derecho a la Ciudad, y uno de los espacios que más honra esta ordenanza recientemente aprobada en el Concejo Municipal, y con todo el apoyo de la Alcaldía, es el trabajo que se viene haciendo en la Curva, el cual concibe como una nueva realidad humana. Se ha humanizado una transformación, no solamente han sido piezas materiales lo que allí se ha instalado, se ha creado una nueva interrelación entre los habitantes del oeste con el resto de Maracaibo”.

La transformación integral

José Díaz habita en el oeste de Maracaibo y es la Autoridad Única para el Proyecto Curva de Molina. “Tenemos que tratar de reeducar al ciudadano común porque ya la Curva no es la de antes”, sintetiza quien está encargado de adelantar un programa de cambios culturales, que se desarrolla en esta área de Maracaibo, que se pensó y planificó desde el primer semestre de 2020.

Hay que estar en la calle, en el terreno, explica Díaz -con la pedagogía de un trabajador social, su profesión- para hacer que los usuarios y las usuarias que transitan por la Curva, y la población que allí trabaja, se identifiquen con este gran paso y reto de bienestar, desarrollo, cultura y paz social.

Cumplir las normas de circulación es una de las metasDice que acá hay que empezar desde cero. Por ejemplo, enseñarle a la gente que no camine por el centro o el medio de la calle, como ocurría antes, sino por las aceras; y a su vez, al comerciante formal hay que educarlo para que no estacione en las aceras, que son de los peatones. También hay que hacerle comprender a la gente del comercio, que no es correcto invadir, acústicamente, el espacio del otro con música a todo volumen. O tapizar el área con carteles.

Los espacios públicos son asistidos por jóvenes preventores

“Estamos reorganizando”, dice la Autoridad Única. Dice que eso debe manifestarse en cambiar costumbres que estaban muy sembradas en medio del caos que imperaba en la Curva de Molina y que ahora también quieren trasladar a los espacios nuevos, como las dos plazas o 50 recreadores provenientes de las parroquias circunvecinas a la Curva de Molina, con la finalidad de garantizar que puedan llegar al sitio para cumplir con sus importantes funciones. Se aspira que este año se sumen 100 preventores más.

Un gabinete social 

“Tratamos de transformar a la Curva de una zona de guerra, de peligro, una zona insegura, a una zona comercial, recreativa y cultural. Lo que se quiere es que la zona sea un gran bulevar comercial, al que la gente pueda ir en la mañana, en la tarde o en la noche; pueda caminar, comprar y disfrutar”, resume Díaz, al resaltar el objetivo del plan de atención sociocultural en este espacio maracaibero. “Hay que crearle al ciudadano el sentido de pertenencia”, subraya.

Para abordar desde todas las aristas el plan, se conformó el Gabinete Social Curva de Molina integrado por todas las dependencias que están relacionadas con el proyecto, como la Dirección de Desarrollo Social, Cultura y las otras instancias municipales, y también los comerciantes. Entre las estrategias se incluyen ofrecer talleres de formación ciudadana.


Testimonios de excepción

Ambientes amenos y gratuitos para una niñez sana y felizEn la Curva de Molina se vive un cambio. Eso lo certifican Dayliz Urdaneta y Álvaro Sáenz, quienes a diario patean la Curva de Molina.  Sáenz afirma que gracias al conjunto de obras y medidas tomadas en la Curva de Molina ahora tienen “un mejor vivir” en la zona. Su testimonio sobre este cambio se fundamenta en los 40 años de vida que tiene en el oeste, es la primera vez que un Alcalde no solo visita la Curva, sino que se compromete con la transformación integral de la zona, hecho a la que le da la valoración de “excelente”, porque “es una muy buena obra la que lleva a cabo”.

Urdaneta, por su parte, pone el énfasis en el orden público, en el desarrollo social y en la seguridad ciudadana, pues en la Curva “salimos de las mafias, de las mafias de la policía, de las mafias de los ladrones; somos libres, nadie nos cobra una vacuna”. Asegura que en los 10 años que tiene de comerciante en este punto, contó más de 500 policías que llegaron a extorsionarla a ella (y a los demás vendedores) por encontrarse expendiendo sus artículos en una acera. Hoy es comerciante formal en el recién construido mercado Curva de Molina y está satisfecha con el módulo de seguridad que se instaló en la zona, pues los oficiales allí apostados se dedican a cumplir con su deber de brindar protección a comerciantes y público. “Somos felices, felices, nos tenemos miedo de llegar a nuestro trabajo y esperar a un policía, o un GN, para pagarle. Antes le teníamos que pagar hasta al polero. Nunca había visto tantas cosas buenas como hoy”, asevera.

Por Lisbeth Rosillón
Oficina de Comunicación e Información
Alcaldía Bolivariana de Maracaibo

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