Mercado Curva de Molina, centro del oeste

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Los nuevos propietarios de los 412 puestos del recién inaugurado Mercado Popular Curva de Molina –al oeste de Maracaibo– cambiaron la insalubridad (basura y cloacas desbordadas), el desorden, la inseguridad, la improvisación, la precariedad y la explotación por parte de terceros, que les cobraban –en muchos casos– en dólares por ocupar unos pocos metros en una acera, por un espacio propio, armónico, limpio, seguro, dentro de la legalidad y con un futuro cierto para los comerciantes y sus familiares.

Con la reciente entrega de los certificados de propiedad y formalización, arrancó –y avanza– la transformación de la economía comercial urbana en ese populoso sector de la capital zuliana. Estas personas “pasaron de buhoneros a comerciantes formales”, festeja el alcalde de Maracaibo, Willy Casanova.


Un esfuerzo que arrancó el 1° de enero de este año. Fotografía: Jesús Madueño.

“Me siento muy emocionada”, deja saber Maite Chirinos, quien con 12 años trabajando en la Curva de Molina asegura que muchas son las historias que le ha tocado vivir por tener que trabajar en la informalidad, prácticamente pagando peaje por colocar una mesa en la calle, para poder sostener económicamente a su pequeño hijo, que tiene una válvula craneoencefálica.

“Yo le pedí ayuda al Alcalde y él me la dio, porque nosotros estábamos en la calle y él me prometió que íbamos a mejorar. En verdad a mí me hace falta mucho mi trabajo. A través de esto yo voy a tener buenos ingresos por medio de mi negocio, porque pienso que ahora sí vamos a crecer. Yo antes estaba en la calle, por el frente de nosotros pasaban aguas de cloacas y lo que tenía era una mesita; era alquilado, no era propio, ahora sí voy a tener mi negocio; lo único, claro, es que voy a tener que pagar lo que se debe, como comerciante formal. Antes le pagaba a otras personas, y lo que me daba el sustento era solamente para medio comer. Y aparte de eso, voy a poder seguir ayudando con los exámenes médicos que le piden a mi hijo”.


Fotografía: Jesús Madueño.

Adicionalmente, cuenta Maite –en diálogo radiofónico con el alcalde Casanova– que por la condición especial de su hijo, la primera autoridad municipal le exoneró el pago de su puesto de ventas. “Gracias a eso, y gracias a Dios, voy a ser una comerciante formal y voy a tener cómo para poder mantener a mi hijo”.

Después de casi un año de trabajo


Los comerciantes cumplen con todos los requisitos legales. Fotografía: Jesús Madueño.

El Alcalde de Maracaibo resalta que esta primera fase –que transforma la antigua cancha de esa parte de la ciudad en un mercado– es el resultado de un trabajo que comenzó a comienzos del año. Están previstos para el área otros cinco mercados, todo dentro del plan de desarrollo de la Curva de Molina, un punto de gran movilidad y alto dinamismo por el cual transitan, a diario, más de 300 mil personas.

Subraya que fue el apoyo de los propios comerciantes el que hizo posible la construcción de este mercado, pues cada uno de ellos realizó un aporte para adquirir su nuevo establecimiento. La municipalidad debió realizar, previamente, todo un trabajo de convencimiento “para que todo el mundo comprendiera lo importante que es estar formalizado, tener la propiedad, tener la tranquilidad”.


Fotografía: Jesús Madueño.

La Alcaldía Bolivariana realizó un proceso de acompañamiento y orientación, para que los antiguos comerciantes informales pudiesen pasar a la categoría de comerciantes formales. Cada propietario realizó su registro ante el Servicio Desconcentrado Municipal de Administración Tributaria (Sedemat), el Servicio Autónomo de Registros y Notarías (Saren), el Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat), así como para la obtención de códigos de la Superintendencia Nacional de Gestión Agroalimentaria (Sunagro) y cuentas del Banco del Tesoro.


Fotografía: Jesús Madueño.

“Es un gran logro pues nosotros veíamos imposible que pudiésemos registrarnos formalmente y pudiéramos pagar nuestros impuestos y poder hacer todo legal”, celebra Maryorie Cubillán, con siete años instalada en la Curva de Molina, expendiendo junto a su socia arreglos para fiestas y confitería. “Por fuera cobran mucho dinero: 200, 300 y hasta 400 dólares para registrarse y nosotros no los tenemos. Entonces veíamos imposible que nos formalizáramos, debido a los costos excesivos que están por fuera. Realmente esta gestión fue maravillosa pues realmente entregamos pocos requisitos y ya tenemos formalmente nuestro registro comercial”.

Una ordenanza en proyecto


Toda la actividad que se registre en la Curva será normada. Fotografía: Jesús Madueño.

La reorganización de la caótica y congestionada Curva de Molina es un proyecto de importantes dimensiones, en esta localización geográfica del municipio Maracaibo. Se contempla la regularización del espacio para lograr un buen vivir, pues se trata de un lugar al cual acuden de manera masiva habitantes de las parroquias del oeste: San Isidro, Antonio Borjas Romero, Venancio Pulgar, Caracciolo Parra Pérez, Francisco Eugenio Bustamante, Raúl Leoni e Idelfonso Vásquez.

Casanova destaca que el plan contempla la creación de una ordenanza específica, para regular todo el funcionamiento y operatividad de la Curva de Molina. Este soporte legal contemplará las normas que deben cumplirse en este nuevo mercado y en los otros 5 que se construirán en la zona. Entre las normativas a aprobar está la identificación de todos los comerciantes, medida que busca contribuir con la seguridad, el control y la armonía del espacio.

“Hemos transformado integralmente este espacio tan olvidado, para que pueda desarrollarse una economía sana, para la convivencia ciudadana, la recreación y el disfrute de todos”, valora el alcalde Willy Casanova.

Por Lisbeth Rosillón
Oficina de Comunicación e Información
Alcaldía Bolivariana de Maracaibo

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